domingo, 29 de julio de 2018

LA COFRADÍA DE LOS SANTOS PATRONOS DE ELDA, PRESENTA LAS BASES DEL I CONCURSO DE FOTOGRAFÍA DE FIESTAS MAYORES

EXCMO. AYTO. DE ELDAELDA


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LA COFRADÍA DE LOS SANTOS PATRONOS DE ELDA, PRESENTA LAS BASES DEL

I CONCURSO DE FOTOGRAFÍA DE FIESTAS MAYORES

PARTICIPANTES:

                   Podrán participar todos los fotógrafos aficionados y profesionales mayores de 18   años que lo deseen.

TEMA:

                      El tema del concurso, estará relacionado con todas y las distintas actividades que se  celebran, ó hayan celebrado, durante el transcurso de las Fiestas Mayores (Traca, globos, actos litúrgicos, procesionales etc.,  y tomas de otros actos de estas fiestas en general.
               Las fotografías, deberán inéditas, nunca presentadas en otro concurso, ni reproducidas en publicación alguna  y haber sido tomadas en el trascurso de los actos festivos de nuestras Fiestas Mayores.

OBRAS Y TÉCNICA:

            Las obras podrán presentarse en blanco y  negro ó color, admitiéndose tanto las fotografías obtenidas por los sistemas tradicionales, como las tratadas mediante técnicas digitalizadas.
               El tamaño de la fotografía será libre, debiendo  presentarse montadas sobre paspartú rígido de 40X50cm., con un grosor máximo de 2 mm.
                          Cada concursante, podrá presentar un  máximo de 5 fotografías originales, las cuales deberán ser inéditas y no haber sido premiadas en otro concurso.

         
PRESENTACION:

                       Los puntos de recepción de las obras, serán:

LIBRERÍA ICTIS, Pza. Mayor nº 13, ELDA (Alicante)
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INSTITUTO BAZÁN – Pza. Mayor (Arriba, pasaje a Cl/ Barberán y Collar)  ELDA (Alicante)

                          Las fotografías se entregarán en un sobre cerrado o envoltorio consistentes, para poderlas devolver en los mismos embalajes, en los sobres figurará “I CONCURSO DE FOTOGRAFÍA DE FIESTAS MAYORES DE ELDA” y el remite del interesado.

                                El plazo de admisión de las obras será desde el día 1 hasta el 18 de febrero de 2019.
                          Dentro de sobre contenedor, aparte de las fotografías se incluirá en sobre cerrado, el boletín de inscripción debidamente cumplimentado.
                            Al dorso de cada fotografía, deberá indicarse la letra correspondiente a la comisión de la obra presentada, y que figurará en el boletín de inscripción.
                       
JURADO:

                         El fallo del jurado, se realizará en un acto público en la sede de la Cofradía de los Santos Patronos, el día 23 de febrero de 2019, a las 18 horas.
                         Estará compuesto por un representante de la Cofradía de los Santos Patronos, que ejercerá de secretario, sin voz ni voto, y tres personas vinculadas con el  mundo de la fotografía y ajenas a la organización del concurso.
                         La decisión que adopte el Jurado, será inapelable, si lo estima oportuno, podrá declarar desiertos los premios que considere.
                          

PREMIOS:

                            1º Premio: 200 euros y trofeo.
                          2º Premio: 100 euros y trofeo.
                          3º Premio: 50 euros y trofeo.

                                   COMISIONES:

                          A) Traca y globos.
                          B) Actos Litúrgicos y Procesionales.

                          En ningún caso, sobre un mismo autor podrá recaer más de un premio.
                        
                          Las comisiones de las secciones A) y B), entregarán, un trofeo a las fotografías que cada sección elija.
                          Los autores de las obras premiadas, entregarán un archivo informático de la obra en formato JPG de alta calidad.
   
ENTREGA DE PREMIOS Y EXPOSICIÓN:

                         La entrega de premios, se realizará el día 1 de marzo de 2019, en el lugar que en su momento se indicará a los interesados, seguidamente se procederá a la inauguración de la exposición de las obras presentadas.
                     Las obras premiadas, serán expuestas en la revista de Fiestas Mayores del año 2019.
                     La exposición estará compuesta por las obras premiadas y las presentadas, en el caso de que no tuvieran cabida todas las obras, serán expuestas aquellas que estime la comisión, procurando que todos los participantes, tengan expuestos sus trabajos.
                        La exposición será clausurada el día 10 de marzo.

DEVOLUCIÓN DE LAS OBRAS:

                          Las fotografías no premiadas, en su formato de papel,  podrán ser retiradas a partir del día 18 de marzo de 2019, debiendo ser retiradas en el lugar y  fechas que en su momento se indicará a los interesados, por sus autores ó persona delegada.     
                          Las obras no retiradas en el plazo de 60 días desde la fecha indicada, pasarán a formar parte de los archivos documentales de la Cofradía de los Santos Patronos.
          
NORMAS GENERALES:

                          La Cofradía de los Santos Patronos, cuidará de la conservación y buen trato de los trabajos presentados, declinando toda responsabilidad ante cualquier accidente fortuito que se pudiera producir.
                          Los autores autorizan a la Cofradía de los Santos Patronos a hacer el uso público que considere oportuno mediante su reproducción y/o publicación en cualquier formato o soporte, respetando siempre la autoría moral e intelectual y, debiendo citar el nombre del autor en todas y cada una de las reproducciones que se realicen.
                        Los participantes se reconocen expresamente autores de las obras presentadas, manifestando que en ningún momento, cabe reclamación de terceros sobre las mismas, e igualmente asumen la total responsabilidad sobre cualquier reclamación de derechos de imágen, incluso si aparecen imágenes de menores, por lo que en todo momento deberán cumplir la Ley de Protección Jurídica de Menores.
                          La participación en este Concurso, presupone la total aceptación de las presentes bases, cualquier circunstancia no prevista en ellas será resuelta por la dirección de la Cofradía de los Santos Patronos.

PROTECCIÓN DE DATOS:
                         En cumplimiento de la Ley de Protección de Datos de Carácter Personal, se le informa que los datos recogidos en el formulario de inscripción, pasarán a formar parte de un fichero automatizado y serán destinados al uso exclusivamente interno de este concurso. Si no estuviera  conforme con alguno de los puntos señalados anteriormente, le rogamos nos lo comunique por escrito, otorgando su consentimiento con el trato señalado. Le informamos de que puede ejercer sus derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición en la dirección del correo electrónico _____________

                        









miércoles, 10 de febrero de 2016

MIERCOLES DE CENIZA 2016



MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2016


VATICANO, 26 Ene. 16
1. María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada
En la Bula de convocación del Jubileo invité a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17). Con la invitación a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor» quise hacer hincapié en la primacía de la escucha orante de la Palabra, especialmente de la palabra profética. La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio. Por eso, en el tiempo de la Cuaresma enviaré a los Misioneros de la Misericordia, a fin de que sean para todos un signo concreto de la cercanía y del perdón de Dios.
María, después de haber acogido la Buena Noticia que le dirige el arcángel Gabriel, María canta proféticamente en el Magnificat la misericordia con la que Dios la ha elegido. La Virgen de Nazaret, prometida con José, se convierte así en el icono perfecto de la Iglesia que evangeliza, porque fue y sigue siendo evangelizada por obra del Espíritu Santo, que hizo fecundo su vientre virginal. En la tradición profética, en su etimología, la misericordia está estrechamente vinculada, precisamente con las entrañas maternas (rahamim) y con una bondad generosa, fiel y compasiva (hesed) que se tiene en el seno de las relaciones conyugales y parentales.
2. La alianza de Dios con los hombres: una historia de misericordia
El misterio de la misericordia divina se revela a lo largo de la historia de la alianza entre Dios y su pueblo Israel. Dios, en efecto, se muestra siempre rico en misericordia, dispuesto a derramar en su pueblo, en cada circunstancia, una ternura y una compasión visceral, especialmente en los momentos más dramáticos, cuando la infidelidad rompe el vínculo del Pacto y es preciso ratificar la alianza de modo más estable en la justicia y la verdad. Aquí estamos frente a un auténtico drama de amor, en el cual Dios desempeña el papel de padre y de marido traicionado, mientras que Israel el de hijo/hija y el de esposa infiel. Son justamente las imágenes familiares —como en el caso de Oseas (cf. Os 1-2)— las que expresan hasta qué punto Dios desea unirse a su pueblo.
Este drama de amor alcanza su culmen en el Hijo hecho hombre. En él Dios derrama su ilimitada misericordia hasta tal punto que hace de él la «Misericordia encarnada» (Misericordiae vultus, 8). En efecto, como hombre, Jesús de Nazaret es hijo de Israel a todos los efectos. Y lo es hasta tal punto que encarna la escucha perfecta de Dios que el Shemà requiere a todo judío, y que todavía hoy es el corazón de la alianza de Dios con Israel: «Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt 6,4-5). El Hijo de Dios es el Esposo que hace cualquier cosa por ganarse el amor de su Esposa, con quien está unido con un amor incondicional, que se hace visible en las nupcias eternas con ella.
Es éste el corazón del kerygma apostólico, en el cual la misericordia divina ocupa un lugar central y fundamental. Es «la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado» (Exh. ap. Evangelii gaudium, 36), el primer anuncio que «siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis» (ibíd., 164). La Misericordia entonces «expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer» (Misericordiae vultus, 21), restableciendo de ese modo la relación con él. Y, en Jesús crucificado, Dios quiere alcanzar al pecador incluso en su lejanía más extrema, justamente allí donde se perdió y se alejó de Él. Y esto lo hace con la esperanza de poder así, finalmente, enternecer el corazón endurecido de su Esposa.
3. Las obras de misericordia
La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia. Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo, consolarlo y educarlo. Por eso, expresé mi deseo de que «el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina» (ibíd., 15). En el pobre, en efecto, la carne de Cristo «se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga... para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado» (ibíd.). Misterio inaudito y escandaloso la continuación en la historia del sufrimiento del Cordero Inocente, zarza ardiente de amor gratuito ante el cual, como Moisés, sólo podemos quitarnos las sandalias (cf. Ex 3,5); más aún cuando el pobre es el hermano o la hermana en Cristo que sufren a causa de su fe.
Ante este amor fuerte como la muerte (cf. Ct 8,6), el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres. Esto es así porque es esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo. Y cuanto mayor es el poder y la riqueza a su disposición, tanto mayor puede llegar a ser este engañoso ofuscamiento. Llega hasta tal punto que ni siquiera ve al pobre Lázaro, que mendiga a la puerta de su casa (cf. Lc 16,20-21), y que es figura de Cristo que en los pobres mendiga nuestra conversión. Lázaro es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos. Y este ofuscamiento va acompañado de un soberbio delirio de omnipotencia, en el cual resuena siniestramente el demoníaco «seréis como Dios» (Gn 3,5) que es la raíz de todo pecado. Ese delirio también puede asumir formas sociales y políticas, como han mostrado los totalitarismos del siglo XX, y como muestran hoy las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar. Y actualmente también pueden mostrarlo las estructuras de pecado vinculadas a un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero, como consecuencia del cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose incluso a mirarlos.
La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los «poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos. Sólo en este amor está la respuesta a la sed de felicidad y de amor infinitos que el hombre —engañándose— cree poder colmar con los ídolos del saber, del poder y del poseer. Sin embargo, siempre queda el peligro de que, a causa de un cerrarse cada vez más herméticamente a Cristo, que en el pobre sigue llamando a la puerta de su corazón, los soberbios, los ricos y los poderosos acaben por condenarse a sí mismos a caer en el eterno abismo de soledad que es el infierno. He aquí, pues, que resuenan de nuevo para ellos, al igual que para todos nosotros, las lacerantes palabras de Abrahán: «Tienen a Moisés y los Profetas; que los escuchen» (Lc 16,29). Esta escucha activa nos preparará del mejor modo posible para celebrar la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la muerte del Esposo ya resucitado, que desea purificar a su Esposa prometida, a la espera de su venida.
No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf. Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38).
Vaticano, 4 de octubre de 2015
Fiesta de San Francisco de Assis

FRANCISCUS

lunes, 31 de agosto de 2015

LA COFRADÍA DE LOS SANTOS PATRONOS PRESENTA LA REVISTA DE LAS FIESTAS MAYORES

Alrededor de 300 personas acuden a la sede de las Huestes de Caidí para conocer la 32º edición de la publicación


La Cofradía de los Santos Patronos presentó ayer la revista de las Fiestas Mayores de 2015 de Elda ante las 300 personas que no quisieron perderse este evento. Entre los asistentes se encontraban tanto el alcalde del municipio, Rubén Alfaro, como gran parte de los ediles del equipo de gobierno.